viernes, 16 de febrero de 2018

Merrill y la revelación



El Cultural publicó esta reseña el pasado viernes. Se comentan las traducciones de Recitativo, a cargo de Domínguez Parra, y de El libro de Efraín, de la que me ocupé yo. Ambas han sido editadas recientemente por Vaso Roto.

miércoles, 14 de febrero de 2018

lunes, 12 de febrero de 2018

lunes, 5 de febrero de 2018

El estreno de Sandra Sánchez




Muchos primeros libros adolecen de improvisación, falta de oficio, inadecuación del presumible mundo interior del autor a la forma en que lo expresa. Sin ser perfecto, cosa que además de imposible sería indeseable, el primer libro de la ovetense Sandra Sánchez, Una manzana en la nevera, se lee con un agrado infrecuente y, al finalizarlo, con la certeza de que en sus poco más de cien páginas se contienen algunos poemas estupendos, compuestos con oído, sentimiento, humor, técnica, inteligencia.
     De los poemas que deslumbran con un fogonazo del que uno tarda en reponerse destacaría el haiku heterodoxo (por la intromisión del yo, que aquí bendita sea), "Tú", una maravilla de diecisiete sílabas ya inexcusable en cualquier antología de poesía amorosa:

Eres Otoño
y yo sólo una hoja
que cae al verte.

Esa capacidad de Sánchez para la imagen, para la belleza concisa de expresión y larga de sugerencia, igualmente en la temática amorosa, queda nuevamente de manifiesto en "Taumaturgia":

Alguien dijo tu nombre
y, de repente,
del asfalto gris de las aceras
brotaron rosas.

En la misma línea, y ahora ampliando la temática, "Perra vida":

No es miedo a que la Vida me muerda,
es miedo a que me muerda 
y yo no sangre.

Pero sería un error pensar que solo en los poemas muy breves destaca la poeta; véanse si no ejemplos como "Paradoja" y tantos otros. Una manzana en la nevera ha sido publicado por Pi Ediciones y hace -es tópico, lo sé, pero en este caso cierto- que el lector quiera ya enfrentarse a la siguiente entrega de una voz que, si depurada, ojalá no pierda la frescura, el encanto, de esta primera cita.