jueves, 29 de marzo de 2018

En Crátera






De niño y adolescente pasaba por Catarroja cuando iba en tren de Valencia a Cullera. Publicar ahora en esta revista de allí es como si descarrilara el tiempo.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Una definición, tal vez


Un poema no es más que un borrador hasta que se publica. A partir de ese momento pasa a ser un poema malogrado.

lunes, 26 de marzo de 2018

Los plagios



Un artículo sobre los plagios en las traducciones. Otro de los artículos que he publicado recientemente en Letra Global. Aquí.

domingo, 25 de marzo de 2018

Lenguaje marcado



Otra de las colaboraciones en Letra Global. En este caso sobre Días sin final, la novela de Sebastian Barry que acaba de aparecer en español. Aquí.

sábado, 24 de marzo de 2018

Entrevisto a Gimferrer



La primera de las entrevistas que iré publicando en Letra Global. En esta ocasión, con Pere Gimferrer. Se puede leer aquí

viernes, 23 de marzo de 2018

El Ausente



Me gusta reconstruir vidas, y esta fue muy novelesca, con gran peso histórico pero también literario. Se narran aquí sus tres últimos años, coincidentes con la mayor parte de la Segunda República. Comparecen Ridruejo, Sánchez Mazas, Foxá, Unamuno, García Lorca, Giménez Caballero, Ledesma, Picasso, Azaña y muchos más. A la venta el 3 de abril.


jueves, 15 de marzo de 2018

In memoriam Liam O'Flynn






La música tradicional está hoy de luto, y no exagero. Hace unas horas ha muerto Liam O'Flynn, seguramente el mejor intérprete de gaita irlandesa, las bellísimas uilleann pipes, patrimonio inmaterial de la humanidad según muy reciente declaración de la UNESCO. Liam extraía una sutileza increíble de un instrumento ya de por sí afinado para la introspección, la más quejumbrosa de las gaitas, sean estas de Escocia, Bretaña, gallegas, northumbrias, asturianas... He escuchado numerosas veces su escasa discografía, pero también la que compartió con otros grupos y solistas. Fue uno de los integrantes de la mítica banda Planxty, junto con Christy Moore, Dónal Lunny y Andy Irvine, y acompañante de muchos otros. No parecía irlandés en el escenario, tan flemático y concentrado, pero era el más irlandés en arrancar esas notas feéricas a la música. La primera vez que lo vi tocar fue en 1992, y desde entonces han sido varias más; la última en Dublín hace dos años cuando volvió a interpretar con la orquesta sinfónica de la RTÉ el "Brendan Voyage" de Shaun Davey. La imbricación entre música y poesía en Irlanda acaso se comprenda con la relación que mantuvo con Seamus Heaney, con quien grabó un disco memorable, sobriamente titulado "The Poet and The Piper"; también recuerdo ahora que tocó, creo que fueron dos piezas, en el funeral de Heaney hará pronto cinco años. La gaita es el mejor instrumento para entierros y funerales, y lo demostró una vez más. Ahora se ha ido él. Me gustaría tener el talento para componer un "Liam O'Flynn's Reel" o un "Liam O'Flynn's Favourite", y tocarlo para él en homenaje. No lo tengo. El viernes, en la presentación de mi diccionario de Irlanda haré lo que sé hacer: decir unas palabras en su memoria, beber un trago por su alma inmortal y controlar quizás la emoción de una lágrima como se evita que salga una nota discordante.

lunes, 12 de marzo de 2018

Un poema de hoy



UN CAMARERO

Salí con prisa, y no saqué las gafas
de lejos; las de cerca aún tenían
la lectura reciente en sus cristales
y con ellas puestas seguí
leyendo el manuscrito del mundo
también por calles y por plazas.

En el bar habitual, el camarero
de costumbre me puso lo de siempre.
Y comencé a beber, cuando de pronto
un camarero nuevo me pasó
por delante llevando unas cervezas.

Solo fue con la tercera mía
cuando me di cuenta de quién era
a pesar de mis ojos miopes
y una cierta ebriedad en la mirada:
un tipo al que le hice hace diez años,
o más bien quince, casi veinte,
una entrevista de trabajo
y al que ya rehuí otras veces al verlo
camino de otros bares o de este.

Yo era el culpable de que estuviera allí:
si pude contratarlo, no lo hice
y él siguió poniendo tapas, tintos,
la cara amable al dar la vuelta
y gesto ausente, ahora, al enfrentárseme.

No me reconoció, o bien caló muy bien
quién era yo y no quiso
mostrar que me identificaba.
No sé. Al otro lado de la barra,
una posibilidad no cumplida,
colado vino por el fregadero.

Hice el ademán de pagar, pero entonces
el camarero de siempre se metió
en la cocina, y este otro, más calvo,
más canoso, más triste, más espejo de mí
(también de mis fracasos),
me dijo cuánto era. Tierra, trágame
como media ración o como un vaso
de gazpacho en verano,
amargo su pepino
(que luego costará que se digiera).

Tampoco di señales de reconocerlo
y, antes de hacer mutis por el foro,
sobre aquella madera fronteriza
e igual de desgastada que nosotros
le dejé una propina, ya que no

le pude dar jamás el finiquito.

martes, 6 de marzo de 2018

Sobre James Merrill


El poeta mexicano Luis Armenta Malpica ha publicado en Milenio este documentado artículo sobre el libro de James Merrill que he traducido recientemente apara Vaso Roto. Se puede leer pulsando aquí.