lunes, 16 de abril de 2018

Lectura de Ignacio Agustí





Leí Ningún día sin línea. Artículos y crónicas literarias de Ignacio Agustí hace unos meses, poco antes de la gran astracanada del 1-O y la legitimidad de pacotilla que demasiados quisieron ver en aquel gesto teatral, más cómico que trágico. En cuanto se leen cosas sobre Cataluña y desde ella desde algún ángulo distante del independentismo actual (iba a decir imperante, pero no alcanza esa fiebre a la mitad de la población catalana) se resquebrajan los mitos de este. Por ejemplo, que pese a la necia persecución del catalán como lengua de comunicación en la Cataluña de posguerra y demasiados lustros después, Ignacio Agustí dirigió un periódico en catalán fundado en 1966.
     Fue Agustí mucho más que el autor de esa novela de éxito, Mariana Rebull (1943), o el hombre de prensa ligado indisolublemente a Destino. En este volumen lo vemos como activo y plural, en varias cabeceras periodista, columnista, un hombre de cultura que firma crónicas sobre muy variados asuntos. Los epígrafes bajo los que se agrupan estos artículos selectos son "Las columnas", "Intimismo", "Cultura", "Humanismo", "Costumbrismo" y "Política". Habla de tranvías que dejan de prestar servicio, de los primeros fresones, de las Ramblas o, tirando hacia arriba, del fulgor de las estrellas. En lo literario, se ocupa de autores españoles de la época, como Sánchez Mazas, Laforet o d'Ors, pero también de Faulkner. Habla de su región, y recuerda, citándolas, unas frases actualísimas de José Antonio Primo de Rivera.
     La antología de textos ha sido realizada por Irene Donate, quien también firma una amplia e ilustradora introducción, y publicada por Fórcola. Era necesaria y muy oportuna.

1 comentario:

Ángel Aponte dijo...

Sus memorias, ´Ganas de hablar´, son espléndidas. Algunos pasajes resultan incluso divertidos como cuando visitan a González Ruano para comunicarle que no le han concedido cierto premio.

Mis saludos.