Un poema inédito



PREMORDIMIENTO

Ese arrepentimiento que precede
a la comisión del delito,
la convergencia en un instante
de todos los temores y las dudas.

El deseo adereza la agonía,
el vértigo es la sal de los pecados.
Lo que fugaz despacha
la alcoba en la que aguarda lo cumplido
queda al final de un muy largo pasillo
en que las ratas roen los talones.

Donde la luz gozada,
con larguísima sombra la conciencia
pone sus huevos.
Las larvas del dolor abren sus ojos
cuando la dicha cierra,
un parpadeo solamente,
los tuyos.

Quien no conocerá tu indignidad
ya la contempla
bajo el foco que pone tu zozobra
en la pista del circo en que esta tarde
el domador es pasto de los tigres.

Nadie sabrá de los ultrajes
a los que tú a ti mismo te sometes
en otros
manchando sin testigos a tu alma.

El breve gozo
lo juzga un tribunal que delibera
en sesiones sin cuento
que estiran la tortura:
los miembros de un jurado que ya dicen,
firmando el veredicto, tu sentencia
signada por tu rúbrica temblona.

Un novelista
de éxito que cobra un anticipo,
guardas el adelanto de tu crimen
junto a tu pecho
con monedas que acuña la esperanza

de que logres un día lo que temes.

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