Un poema inédito


INSTRUCIONES PARA LA GUERRA

Posee la victoria su oropel
y su deslumbramiento,

la frente iluminada por el brillo
de una luz que, lejana, se proyecta.

No tiene la derrota, sin embargo, 
más sombra que la propia;

otra sustancia,
que, vaga, su sed de melancolía.

Ante la duda,
hay que defender siempre a quienes pierden

bajo la misma sombra, esa bandera
que nos alberga a todos.

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