Noticias de Amador Palacios





En pocos meses han aparecido dos libros del escritor manchego Amador Palacios (Albacete, 1954). El primero se titula escuétamente Poetas y poéticas, y lleva el subtítulo no menos sobrio de Ensayos. El segundo, Las palabras nocivas, es una antología preparada por él mismo de su obra poética. Ambos han aparecido, este 2018, en la editorial Pregunta.
     En la colección de ensayos (artículos en revista, ponencias y conferencias) hallamos páginas sobre diferentes autores, destacando en ellos la vinculación de varios poetas con el Postismo, movimiento muy bien estudiado por Palacios. Así, su atención se dirige a Eduardo Chicharro, Carlos Edmundo de Ory, Ángel Crespo, Gabino-Alejandro Carriedo, Francisco Nieva o Juan Eduardo Cirlot. Pero también hay capítulos sobre Dionisio Cañas, María Luisa Mora o José Corredor-Matheos. Me ha gustado ver citado, y cómo no hacerlo al tratar de alguno de estos poetas, a quien fuera mi profesor, Rafael de Cózar. Me ha sorprendido negativamente, por contra, que en el artículo sobre Cirlot y la música (publicado ya en la revista Campo de Agramante, en 2017) no se incluya, siquiera en la bibliografía, mi amplio estudio sobre el poeta barcelonés, que vio la luz en 2016 coincidiendo con el centenario de su nacimiento y que fue galardonado con el Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías. Esto no debe indicar desconocimiento por parte de Palacios, sino su voluntad, respetable, de dejar los textos tal como aparecieron en su día, criterio que es de suponer ha aplicado al resto de los ensayos. Brilla en ellos el amplio conocimiento de quien es uno de los máximos especialistas en la materia, y se puede afirmar que, entre otros valores, ofrecen una excelente imagen de conjunto del grupo postista.



     En cuanto a la antología poética, recoge, tras un prólogo suyo, una muestra de once libros, más cinco poemas inéditos. Se declara definitiva, porque según el autor hace años que no escribe versos. Palacios fue finalista de Adonáis en 1986 con La cúspide y la sima. Sin embargo, su poesía no ha alcanzado la difusión de otras voces. Es esta una buena ocasión para conocerla. De Enemigo admirable (1994) es el siguiente poema que, como todos los suyos, comenzó después de una cascada lírica propiciada por un hecho, más que fortuito, accidental: un calambrazo causado por un cable pelado que a los trece años de edad tuvo en él el raro efecto de ponerle a componer octosílabos. He aquí una hermosa mirada retrospectiva:

DUERMEVELA

Allí, donde florece la penumbra,
me pongo a recordar
un pasado de flores sin olor.
La obscuridad se puebla 
de las horas pasadas,
y el humo que propende a toda prisa,
porque es puro presente,
a lo que ya es entonces va envolviendo
y a mí también, que siento
un algo compasivo,
triste, infinito y dulce
por aquél que pasó y ya no es el mismo
y en el que, sin embargo, 
puedo reconocerme.





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