Otro recuerdo de Tlaquepaque





Salgo del restaurante. El sol se marcha
también después de liquidar la cuenta
dejando la propina en estos muros
de la calle vacía. Una india vende
o trata de venderplatos de loza
junto a un bebé que duerme en su regazo.

La tarde entenebrece los dibujos
y unas monedas al cambiar de manos: 
metálicas semillas de frijoles 
o tortas que el chamaco comerá,
para así perpetuarse en la pobreza.

No cupo en la maleta; su recuerdo
aún contiene angustia y la mirada
de la mujer con ojos como platos
a punto de romperse en mil añicos

como, lejos, mi voz al evocarla.

Comentarios