Flores de Florencia





Hoy llega a librerías Carta florentina, el último libro de poemas de Guillermo Carnero. Se trata de un poema largo (757 versos) que se incardina en la serie comenzada en 1999 con Verano inglés, al que siguieron Espejo de gran niebla (2002), Fuente de Médicis (2006) y Cuatro noches romanas (2009). Antes que este apareció Regiones devastadas (2017), una colección de poemas de menor extensión y de más variada inspiración (aunque con predominancia de figuras de escritores y pintores). Aquí da de nuevo el poeta el do de pecho con el tema recurrente del amor y el erotismo, en un ambiente de refinamiento cultural y con el trasfondo de lo fugaz y de la pérdida, no tanto desde la elegía o el lamento como desde la reflexión.
    Dividido en tres cantos con una nota preliminar y otra final, en las que se da cuenta de las circunstancias en las que se compuso y de algunas intertextualidades (Ovidio, Góngora, Quevedo, Sá-Carneiro y el Evangelio de san Juan), el poema está compuesto en endecasílabos y alejandrinos blancos, con algunos heptasílabos. La elegante elocución de Carnero está en todo momento presente, y lo que surgió como oráculo se manifiesta como un gran poema con momentos de punzante hermosura, como cuando declara:

El que no siente amor corre peligro:
no vivirá sus días con el dolor intenso
de la profundidad y la certeza,
y habrá cruzado el tiempo sin nombrarlo.

     Unos versos más abajo continúa refiriéndose de esta forma a esa privación de quien no siente amor:

Los labios que no besan
no se han de unir un día para evocar un beso,
retener su color y darle nombre,
y la mano que ignora la piel acariciada
nunca acariciará palabras con la pluma.

Pero todo en el amor es fragilidad e indefensión, por más que parezca detenerse el tiempo en esos instantes de entrega y plenitud. Muchos versos más adelante, el yo lírico observa:

Aquel que siente amor se vuelve un niño
indefenso, inocente, amenazado;

     Carnero cierra su nota preliminar anotando que los versos lo persiguieron y acosaron día y noche hasta que cristalizaron en este poema escrito entre enero y marzo de 2018, "dejándome una gran fatiga y un gran alivio". Sin embargo, el protagonista del poema habla de 

                        el cráneo hendido
que halló el conocimiento descifrando
sin alivio ni paz el paisaje
donde fluye el recuerdo hasta perderse. (...)

      Gozzoli, Virgilio, Monteverdi lo acompañan. De Orfeo es una de las dos citas que abren el libro y que, sabiamente modificada, lo cierra, invitando a releerlo en bucle.


Comentarios

Francesc Cornadó ha dicho que…
Extraordinario. No me lo pierdo. Corro ahora a la librería.
Muchas gracias.
Francesc Cornadó