Plaza de San Lorenzo





Esta refutación a posteriori
de todo cuanto hicieron 
los constructores;
la destrucción verde y con nidos
que se interpone, abstrusa,
en su trozo de cielo como sombra.

Las ramas que formaron los andamios
se vengan hoy por medio de otras ramas:
una escoba que barre
los sillares, la piedra, el bronce músico
que canta en la espadaña como un pájaro.

Humanas deshaciendo lo que hacen,
unas ayudaron a erigir
y otras borran eso que erigieron,
un telón que ha caído 
alzándose en el aire de la plaza.

Ábaco de hojas que descuenta
las horas de su alta arquitectura,
un velo esconde
la torre pudorosa tras el árbol.

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