Plaza de San Lorenzo





Esta refutación a posteriori
de todo cuanto hicieron 
los constructores;
la destrucción verde y con nidos
que se interpone, abstrusa,
en su trozo de cielo como sombra.

Las ramas que formaron los andamios
se vengan hoy por medio de otras ramas:
una escoba que barre
los sillares, la piedra, el bronce músico
que canta en la espadaña como un pájaro.

Humanas deshaciendo lo que hacen,
unas ayudaron a erigir
y otras borran eso que erigieron,
un telón que ha caído 
alzándose en el aire de la plaza.

Ábaco de hojas que descuenta
las horas de su alta arquitectura,
un velo esconde
la torre pudorosa tras el árbol.

Comentarios

Francesc Cornadó ha dicho que…
Me encanta el poema. Sí. Construcciones y derribos entre el ramaje y los sillares, entre los nidos y el azul del cielo.
¡Qué difícil es construir!, ¡cuánta memoria y cuánto equilibrio se necesitan!
Para la deconstrucción nos basta con el mallo y la desmemoria.
Hay que tener mucho cuidado con los derribos. Podemos buscar razones para que no quede nada en pie, pero puede ocurrir que después del derribo, nos encontremos solo con una pandilla de energúmenos paseando y gritando sobre las ruinas.
Confío en la poesía, amigo mío, en la fuerza constructiva de la palabra y el arte.
Buen poema, repito, ahí va mi felicitación.
Francesc Cornadó