Portal de Belén (un poema)





Un carrito de hipermercado
que se desenganchó del consumo hace ya muchos años,
un puñado de enseres, mantas, botes,
que, resguardados
tras un cartón, verán la Nochebuena.
La mula, el buey, dos chuchos
con jerseys de poliéster,
el cielo en esta valla de hojalata
en un rincón
de la obra interrumpida.
Sin monedas ni aroma
y solo la esperanza de la mirra y su nombre
que no responde a nada conocido
y por eso no miente,
sin reyes ni pastores,
entre orines y cacas,
sin ángel, sin estrella,
madre de ella misma, una anciana
emerge del pesebre. El callejón
no precisa más nieve que su frío,
ovejas que la lana de su gorro,
riachuelo de aluminio que sus ojos grisáceos.
Ni el sexo ni la edad pueden negarlo:
nace esta noche.

Nace esta noche.

Le daremos la espalda.

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