Una entrevista



UNA ENTREVISTA

Hoy me han entrevistado unas chicas de la Preparatoria. 

Eran guapas, vivísimas, curiosas como flores que abren, inteligentes como la tierra
que repite sus ciclos

e inesperadas igual que la lluvia
fuera de su estación.

Como colibríes volaban estáticas ante mi árbol.

Podría haberlas amado hace treinta y ocho años, quizá.

Su edad de haiku, lo escaso de sus sílabas, hoy me lo impide.

Mano de viejo mancha / el cuerpo juvenil si intenta acariciarlo,
escribió Cernuda.

Pero no quería tocarlas,
porcelana siempre a punto de romperse.

En las tazas que pedí tomaron té y café.

El tiempo destila otros deseos:
tratar de ser amable, por ejemplo,
cuando todo es crueldad.

Les di unos libros. Me traigo la tristeza
de lo que no regresará ya nunca
ni ya quiero que vuelva,

junto a estos versos, escritos a la orilla de la melancolía,
que no llegarán a leer.

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