Estudio de género




Machista, no: soy masculino
como un león no es vegetariano.
También yo reivindico mi derecho a existir
sin violentar demasiado mi naturaleza.

No soy culpable de lo que hagan otros.
No he dejado de creer en el pecado original
para asumir otro ahora, tardío,
que no me corresponde.

Del feminismo
me gusta su sed de libertad,
como la nuestra.
Detesto la misandria, sin embargo,
cada vez más frecuente.

Si hay que entrar en la lid,
nunca me ha arredrado la paz
que viene tras hacer lo que se debe. 

Si una mujer es bella,
no pidáis de mí la Ilíadao la Odisea,
porque no soy ciego

(en cosas de la vista,
soy del ojo con parche
de Raul Walsh o John Ford).

Si un amigo me pide algunas líneas
y me hace falta un dato, juro
que soy capaz de reconstruir 
la biblioteca de Alejandría

(también las escribiría para una amiga
y saquearía el infierno por ella,
pero seguiría sin ser
Milton o Borges). 

¿Si cultivo mi parte femenina?
Sí: un huerto pequeño en la selva
ilimitada de ser hombre.

¿Incompleto? Seguro.
Aunque ya no creo en el Génesis,
soy por los cuatro costados
aquel a quien le falta una costilla.

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