LAS NUEVE MENOS CINCO


Las nueve menos cinco:
mi tren salía
un poco después de que tu pena
de cárcel comenzara nuevamente.
Iba a la estación. Tú resoplabas
camino del colegio y los bostezos.
Se estrechaba la calle:
tu maleta y la mía
no podían rodar al mismo tiempo
en dirección contraria.
Nos observamos
solo un instante como todo es breve.
Y te dejé pasar.
Cuando tú ibas,
yo regresaba,
viajante de palabras.
Quizá en tus libros también versos
buscaban espacio entre los problemas,
la mirada infantil entre mis párpados.
Reconocimos
lo fugaz y también lo permanente
en el espejo azul de la mañana.
Ya daba el sol sobre nosotros
al separarnos,
un momento tan solo y para siempre.

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