Otra lectura





Participé a finales de mayo en unas jornadas sobre traducción celebradas en la Casa Gerald Brenan de Churriana (Málaga). De allí, además del trato amable de Alfredo Taján y Ben Clark y de muchas experiencias agradables, me traje un ejemplar de Cosas de España. Ensayos, artículos y crítica literaria del hispanista inglés cuyo nombre nos acogía, en edición de Carlos Pranger para Fórcola.
     Se reúnen aquí páginas sobre san Juan de la Cruz, Cervantes (con juicios comparativistas como el de que "proceden de él Fielding, Smollett, Scott y Dickens"), Pérez Galdós, Arturo Barea o la literatura de posguerra, además de apuntes histórico y sociales, antropológicos, como una participación en la romería del Rocío. Sobre la poesía, recomienda muy vivamente Rimas de Luis Rosales y Canto General de Leopoldo Panero ("me arriesgaré a decir que es el libro de poesía más importante que ha aparecido en España desde el Romancero gitano de Lorca", escribe en 1953). 
    Hay artículos, reseñas, prólogos. Entre los últimos me he encontrado con el que redactó para Babel en España, libro de John Haycraft que yo mismo traduje, incluido ese preliminar, para Almuzara en 2007. Me ha interesado especialmente la crítica del libro de Stanley G. Payne Los militares y la política en la España contemporánea publicada en la New York Review of Books en 1967 porque dediqué mi más reciente novela, El Ausente, a una de las figuras de las que se ocupa: José Antonio Primo de Rivera. Creo que hace una buena radiografía que puede sorprender a muchos, y más viniendo de un partidario de la República como fue Brenan: 

Pero otra tragedia fue el encarcelamiento y ejecución de José Antonio Primo de Rivera, el líder falangista. Era un hombre singularmente atractivo, imaginativo, humano y reacio a la violencia, que siempre mantuvo que estaba más cerca de los socialistas que del Ejército o la derecha. Bajo su liderazgo, la Falange había sido un partido con ideales tanto sociales como nacionalistas, y aunque es poco probable que llegara a imponer sus puntos de vista sobre el gobierno militar, su influencia carismática sobre sus jóvenes seguidores lo hubiera convertido en una persona digna de consideración.

     Luego habla de la adulteración de la Falange por parte de quienes se la apropiaron, y de la condena a muerte de Hedilla, segundo Jefe Nacional, luego conmutada por una pena de destierro. Brenan escribió su reseña para un público antes que nada estadounidense y, por extensión, internacional. Eso hace que no tenga que esquivar, casi compatriota de adopción, el cainismo nuestro y pueda, por consiguiente, expresar lo que piensa sin temor a que le hiele el corazón una de las dos Españas. Un intelectual es, entre otras cosas, alguien que no se para en barras a la hora de manifestar sus ideas, sean estas del gusto mayoritario o no. Ahora, claro, por párrafos como el anterior lo llamarían "facha".

Comentarios

siroco-encuentrosyamistad ha dicho que…
También estuve en la casa de Brenan, no pude en mayo, pero este pasado mes de Julio, durante dos días asistí al curso de "Málaga en llamas", aproveché esa atmósfera para leer "Cosas de España" y me resultó de interés. Un abrazo