SOBRE "PATRIA" DE FERNANDO ARAMBURU

 

He guardado silencio estos días porque me parecía tan inane la acusación de que la novela "Patria" guardaba demasiadas similitudes con las memorias de un etarra primero asesino y luego maltratador de su esposa que, sinceramente, me resultaba ocioso entrar al trapo de la difamación. Como el propio autor ha contestado en El País esas acusaciones, me veo en la libertad de añadir algo a lo ya expuesto, acaso por la legitimidad de haber leído y analizado "Patria" al poco de su aparición, allá por el otoño de 2016, hace ahora cuatro años, y dejado constancia de ello en mi blog.
Vaya por delante que, dejando a un lado la oportunidad civil de denunciar el submundo terrorista, veo en "Patria" importantes logros narrativos. En cuanto al emborronamiento del que le han querido hacer víctima, Aramburu desmonta las acusaciones, pero me gustaría añadir algunas ideas que refuerzan la autoridad de su posición. Para empezar, las memorias del etarra en cuestión aparecieron en mayo de 2015. "Patria" a principios de septiembre de 2016 (recuerdo una muy positiva reseña de José Carlos Mainer del 2 de aquel mes). Quiere esto decir que la novela debería estar terminada bastantes meses antes de septiembre: para las correcciones ortotipográficas, de estilo, la maquetación, impresión y encuadernación dudo que se entregara el original después de mayo, y muy probablemente bastante antes. No es raro que transcurra un año o más desde la terminación de un manuscrito y su publicación por la editorial. Por lo tanto, Aramburu habría tenido un año como mucho o seguramente mucho menos para leer y plagiar las memorias del arrepentido. Teniendo en cuenta que se trata de una obra de 656 páginas, me parece poco tiempo para que más allá de alguna coincidencia pudiera hablarse de dependencia o inspiración. Aparte de que no lo necesitaba, porque había vivido esos años en los escenarios que describe y porque manejó muchas fuentes, tendría que haber sido un ganador de maratón para en tan corto plazo (¿meses, semanas?) meter lo que cuenta el etarra por medio de un "negro" literario. Además, varias personas de su confianza leyeron el original antes de su entrega a la editorial.
Lógicamente si se habla de un banda con un modus operandi concreto, y con terroristas que más o menos están todos cortados por el mismo patrón, habrá similitudes. Lo ingenuo, o malvado, es como un profesor vasco en universidades norteamericanas nos compartía en un grupo cerrado de Facebook, "Iberian Studies", hablar -lo hacía en inglés- de "plagiarism". Soy traductor de gaélico irlandés, además no mal conocedor de la realidad política y de la historia irlandesa, y puedo decir que allí si a alguien se le ocurriera decir que tal novela ambientada en los "Troubles" plagiaba las memorias de un terrorista por cuatro o cinco coincidencias, cuando por desgracia han sido tantos los modelos para los personajes, el acusador gratuito quedaría, creo que justamente, como el tonto del pueblo. Finalmente, una precisión literaria: aunque habrá elementos de ese, como de otros terroristas, en una novela que como "Patria" cubre tantos años de violencia, lo que alguien dé en sus memorias como realidad no puede ser plagiado, los hechos (con independencia del crédito que concedamos a esa versión), hechos son. Es la elaboración literaria lo que cuenta (y esto "Patria" lo hace estupendamente).

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