Lo siento, Ezra Pound. Mis canciones
naufragan en el mar de los acentos,
y al fin he sucumbido a lo que tú llamabas
el metrónomo en The ABC of Reading.
Con sílabas contadas, que es gran torpeza.
A los endecasílabos blancos los tizna
la impericia en otras músicas y la infidelidad a la tuya,
por más que ahora intente otras medidas.
¿Para qué tanto leer tu prosa crítica
si los versos claudican y no arriesgan?
Comentarios
Un abrazo, no, mejor un brindis. ¡Por la poesía, qué coño!