I
Tras de muchos intentos, una noche
de vuelta de la Hípica, conformes
lo intuyeron sus sábanas. La puerta
cerrada se entreabrió para el milagro,
mezclados los humores de sus vasos.
Con flores a María, mayo vino
colándose en rendijas hasta el niño
tampoco procreó, y no se resigna
Tal vez por eso mismo hace su obra
luchando por nacer como aquel día,
temprano, en la Cruz Roja de Melilla.
Lejos y tarde ya, el adulto escribe
para sentir aún que sobrevive
el amor de esos dos que ya se fueron
y un día lo crearon en sus sueños.
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