
Hace unas semanas estaba en París, recorriendo los lugares que pisó Cernuda, y los dos Machado, y Gómez Carrillo, y Verlaine... Recorriendo la Rue Monsieur le Prince y paseando por el Luxemburgo, pasando frío ante los escaparates de cien librerías (de ello daré brevemente, y en breve, cuenta en El viajero, el otro suplemento que, junto a Babelia, da los sábados El País). De aquellos días son unas notas que esta mañana he puesto en limpio y que han resultado ser este poema:
QUARTIER LATIN
Por estas calles húmedas de gotas
que empañan los cafés y los quioscos,
como migas del pan aquel del cuento
desando hasta vosotros el camino.
Padre, madre: París era una fiesta
bajo idéntica lluvia; igual belleza
ilustra el escenario del amor
que juntos le tuvisteis. ¿Qué ciudad
podía resistirse a vuestro asedio?
Las rues de Mazarine y de l’Odéon,
las viejas librerías, los cruasáns,
el Louvre y las orillas de este río
hoy desertan del siglo XXI
y son de esos días de los años cincuenta.
Por estos desgastados adoquines,
cruzando el bulevar con su bandeja,
un camarero viene.
Un mismo vino tinta nuestros labios.
Luego me levanto
y busco vuestros pasos en la tierra.
Un único paraguas nos cobija.
Comentarios