SONETO A LA CIENCIA
¡Del Tiempo Viejo, Ciencia, eres la hija,
que todo lo trasformas con tus ojos!
¿Por qué, buitre, le acosas al poeta
con alas de anodinas realidades?
¿Cómo te ha de amar, cómo llamarte
sabia, si no dejas que vagando
en el joyel del cielo halle tesoros,
por más que se elevó con ala impávida?
¿No has apeado a Diana de su carro,
y alejado a la dríade del bosque
a un refugio en más fausto lucero?
¿No apartaste a la náyade del río,
al elfo de la hierba verde, y de mí
el sueño estivo al pie de un tamarindo?
(Poe y otros cuervos, antología de los primeros poetas norteamericanos, Mono Azul, Sevilla, 2006)
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