Postal de Islandia





El fotógrafo Juan Carlos Sánchez de Lamadrid me llama, sabiendo que estuve allí hace un par de años, para que le hable de Islandia, donde va a pasar dos semanas preparando una exposición sobre el agua (de su abundancia allí, y luego sobre su escasez en Mozambique, adonde se trasladará más adelante). Quedamos, y cada minuto que pasa aumenta mi envidia, mi nostalgia, mientras recuerdo ese país sorprendente, que es sin duda el paraíso del fotógrafo.
Las planicies desérticas, los géisers, los volcanes y los caminos de las ballenas. Todo en Islandia es hermoso y estremecedor. Las cascadas, las fallas tectónicas, los montes. Los riachuelos de aguas termales y los fiordos.
Juan Carlos ya estuvo en Finlandia, ilustrando con su cámara las Cartas finlandesas de Ganivet. Pero Islandia es otra cosa, y no se parece a nada. Le traigo algunos libros, pero al final sólo se lleva las Letters from Iceland, de Auden y MacNeice.
Me hace gracia: en Islandia perdí yo mi cámara, con docenas de imágenes de arcoiris en cataratas, de glaciares, de grietas insondables, de lava y piedra pómez. Que él ahora me vengue y recupere, en la suya, las fotos que he perdido.

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