
Hartnett (1941-1999), como Brendan Behan, como Flann O’Brien y tantos otros poetas que a diferencia de Beckett o Joyce no dieron el salto fuera de Irlanda, murió alcoholizado. Llegado cierto momento de su carrera, quiso despedirse del inglés para cortejar a la lengua gaélica. Su Farewell to English quizá haya pesado más de lo que yo sospechaba en mi poemario Farewell to Poesy. Traduzco aquí un poema cuyo final tanto recuerda al Ed è subito sera de Salvatore Quasimodo:
EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS
Veo el Lucero del Alba
a través del tragaluz de mi infancia
y cierro los ojos y durante cincuenta años sueño,
reviviendo cada revés, cada momento cumbre;
abro los ojos y ahí está el Lucero de la Tarde.
Y de pronto, anochece.
MICHAEL HARTNETT
Veo el Lucero del Alba
a través del tragaluz de mi infancia
y cierro los ojos y durante cincuenta años sueño,
reviviendo cada revés, cada momento cumbre;
abro los ojos y ahí está el Lucero de la Tarde.
Y de pronto, anochece.
MICHAEL HARTNETT
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