
EL ÁRBOL HUECO
Mil veces de las lluvias del verano
me he resguardado yo en un árbol hueco,
un fresno desmochado, viejo y enorme:
su copa aún crecía y daba flores,
y a diez alzaba del batido suelo,
y aún quedaba sitio para más.
Quien buscara una vida de ermitaño
su puerta allí tendría y su cabaña;
parecía un hogar al que el deseo
llamara así al hacer fuego de cíngaros,
rústicas cenas de guisantes tiernos,
hasta llegar el agua a las rodillas.
Pero en el árbol viejo, nuestra casa,
si no escampaba nunca nos mojábamos.
JOHN CLARE
Mil veces de las lluvias del verano
me he resguardado yo en un árbol hueco,
un fresno desmochado, viejo y enorme:
su copa aún crecía y daba flores,
y a diez alzaba del batido suelo,
y aún quedaba sitio para más.
Quien buscara una vida de ermitaño
su puerta allí tendría y su cabaña;
parecía un hogar al que el deseo
llamara así al hacer fuego de cíngaros,
rústicas cenas de guisantes tiernos,
hasta llegar el agua a las rodillas.
Pero en el árbol viejo, nuestra casa,
si no escampaba nunca nos mojábamos.
JOHN CLARE
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