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Al anochecer, me acerco a la ventana. Descorro la cortina y me quedo mirando horas enteras la casa de enfrente. Allí, en la tercera planta, a escasos metros de donde estoy, un perro se asoma de vez en cuando a un balcón. Yo le silbo y lo llamo por un nombre que le he dado. Le hago fiestas y trato de que repare en mí. Pero el animal me ignora y al poco vuelve a perderse de vista. Jamás he visto a un humano en esa casa, pero sé que hay actividad en ella: luces que se encienden, persianas que se levantan o echan, música en ocasiones durante la madrugada.
Un día despierto junto a la ventana, hundido en un sillón y con las mantas por el suelo. Me quedo de piedra al ver que el perro que me obsesiona está acurrucado a mis pies. Con desasosiego, me levanto y me froto los ojos. Me asomo por enésima vez a la ventana: me veo en el balcón de enfrente, silbando y llamando al perro.
Al anochecer, me acerco a la ventana. Descorro la cortina y me quedo mirando horas enteras la casa de enfrente. Allí, en la tercera planta, a escasos metros de donde estoy, un perro se asoma de vez en cuando a un balcón. Yo le silbo y lo llamo por un nombre que le he dado. Le hago fiestas y trato de que repare en mí. Pero el animal me ignora y al poco vuelve a perderse de vista. Jamás he visto a un humano en esa casa, pero sé que hay actividad en ella: luces que se encienden, persianas que se levantan o echan, música en ocasiones durante la madrugada.
Un día despierto junto a la ventana, hundido en un sillón y con las mantas por el suelo. Me quedo de piedra al ver que el perro que me obsesiona está acurrucado a mis pies. Con desasosiego, me levanto y me froto los ojos. Me asomo por enésima vez a la ventana: me veo en el balcón de enfrente, silbando y llamando al perro.
Comentarios
Y terminado el casi palíndromo, disculpa mi ignorancia,¿pero quién es Mega?
Inquietantes y sugerentes. ¿Habrá un 13?
Saludos cordiales a ambos