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Como cada mañana, se enfrentó al espejo en la habitual tarea de peinarse. Sin embargo, decidió probar a hacerlo de manera distinta. Quería introducir en su gris esfera personal una ligera innovación, ya que nada se avenía a sacarlo de su rutina.
Se cambió de lado la raya, pero tuvo que desistir de salir a la calle al comprobar que en esa línea libre de cabello se mostraba una descomunal cicatriz, morada y purulenta. Cuando devolvió su pelo a la posición original, de la zona que surcaba la cicatriz salieron numerosas y diminutas estrellas de oro. Una de ellas, que no supo o no pudo remontar el vuelo, cayó sobre su frente, quedando allí fijada como la más terca de las obsesiones.
Como cada mañana, se enfrentó al espejo en la habitual tarea de peinarse. Sin embargo, decidió probar a hacerlo de manera distinta. Quería introducir en su gris esfera personal una ligera innovación, ya que nada se avenía a sacarlo de su rutina.
Se cambió de lado la raya, pero tuvo que desistir de salir a la calle al comprobar que en esa línea libre de cabello se mostraba una descomunal cicatriz, morada y purulenta. Cuando devolvió su pelo a la posición original, de la zona que surcaba la cicatriz salieron numerosas y diminutas estrellas de oro. Una de ellas, que no supo o no pudo remontar el vuelo, cayó sobre su frente, quedando allí fijada como la más terca de las obsesiones.
Comentarios
Un fuerte abrazo. Irene TV
Estoy bien y deseo que tú también.
Ah!, que sepas que te leo todos los días aunque no comente. Más abrazos.