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Suenan sirenas en el muelle, un barco zarpa y se aleja. Otro aguarda para entrar tras la rada del puerto. Las gaviotas alocadas no consiguen acallar a las sirenas, y un hombre y una mujer hablan y hablan para evitar esa palabra definitiva que los separará para siempre. Sobre el equipaje —¿de quién de los dos?— hay un abrigo, y sobre la línea del horizonte una gran moneda que como un pan de oro tornasola las nubes y el cielo de amanecer. En ese instante en que se abrazan, un extraño con una gorra calada hasta las orejas, barbudo y proveniente del pasado, le toca a él en el hombro, y al volverse le da una puñalada donde presume que late el corazón. La mujer, viendo esto, cambia su abrazo por el del homicida y propina una bestial patada al cadáver. “Ya no te irás, no te irás, no te irás”. Las sirenas apagan su voz. Una gaviota bebe del cuchillo.
Suenan sirenas en el muelle, un barco zarpa y se aleja. Otro aguarda para entrar tras la rada del puerto. Las gaviotas alocadas no consiguen acallar a las sirenas, y un hombre y una mujer hablan y hablan para evitar esa palabra definitiva que los separará para siempre. Sobre el equipaje —¿de quién de los dos?— hay un abrigo, y sobre la línea del horizonte una gran moneda que como un pan de oro tornasola las nubes y el cielo de amanecer. En ese instante en que se abrazan, un extraño con una gorra calada hasta las orejas, barbudo y proveniente del pasado, le toca a él en el hombro, y al volverse le da una puñalada donde presume que late el corazón. La mujer, viendo esto, cambia su abrazo por el del homicida y propina una bestial patada al cadáver. “Ya no te irás, no te irás, no te irás”. Las sirenas apagan su voz. Una gaviota bebe del cuchillo.
Comentarios
No sea que la gaviota alce el vuelo desde el cuchillo y se cebe en el gris de su mirada.
Otra sirena suena en la habitación. Es el despertador en forma de barco que él le regaló hace tiempo, al principio, cuando partió por primera vez como marino mercante.
La mujer, al despertar no sabe dónde se encuentra... poco a poco va tomando conciencia de la realidad y piensa: hoy, hoy voy al puerto, hoy él ve va...
Pd.- Obvio, demasiado recurente, pero... como me dijiste que siguira mi "impulso" aqúí tienes otra aportación. Un abrazo