
EL POETA, EN 2008, RECUERDA SU
CLASE DE HACIA 1970
Aquella Geografía ya es Historia.
Con colores distintos, el damero
de un país que llamábamos España:
regiones no atacadas por la rabia,
que nunca se mordían entre ellas.
Había un general con bigotillo
como piedra angular del aula oscura;
contra el moro y su álgebra,
un crucifijo a modo de mandoble
más alto que la equis en la negra
sotana de ecuaciones, la pizarra.
Problemas de hectáreas y fanegas
jugaban a un país rico y copioso
y largo como un tren de mercancías
que ahora, inmóvil ya, descarrilado,
derrama sobre el páramo su grano.
Creció la población: ahora somos
cuarenta y cinco millones de apátridas.
CLASE DE HACIA 1970
Aquella Geografía ya es Historia.
Con colores distintos, el damero
de un país que llamábamos España:
regiones no atacadas por la rabia,
que nunca se mordían entre ellas.
Había un general con bigotillo
como piedra angular del aula oscura;
contra el moro y su álgebra,
un crucifijo a modo de mandoble
más alto que la equis en la negra
sotana de ecuaciones, la pizarra.
Problemas de hectáreas y fanegas
jugaban a un país rico y copioso
y largo como un tren de mercancías
que ahora, inmóvil ya, descarrilado,
derrama sobre el páramo su grano.
Creció la población: ahora somos
cuarenta y cinco millones de apátridas.
Comentarios
letras ya alzadas por muchas manos,
letras que acarician retinas.
Gracias por este poema.
Todos nos sentíamos parte de todos. Ahora ya, efectivamente, una especie de apátridas.
Es excelente esta camposición.