VENCEJOS
Como en un cucurucho
rebosante de pipas,
al pie de la cornisa
los eternos vencejos.
Conjugan un idioma
más antiguo que el griego
y han nacido hace días.
De guardia en la garita
velan por que el milagro
jamás nos abandone.
Brujos son; sortilegio
es que nos vuelvan niños,
y más que hagan su nido
en nuestro asombro.
Comentarios
Su incansable parloteo al atardecer se me hace siempre imprescindible. De qué pequeñas cosas vamos hilando nuestra felicidad.