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Una jauría corre tras un corzo, varios hombres armados van tras la jauría, y la muerte persigue a todos por igual. El corzo caerá por un barranco, y antes de que se dé cuenta se estrellará contra las piedras de un cauce seco. Los perros morirán de hambre y sed en el desierto al que llegarán extraviados esa noche. Los cazadores expirarán unas semanas después, víctimas de unas fiebres contraídas al beber el agua que les indicó un ermitaño.
El agua bendita no es el agua del río. Los cazadores son cinco; y la muerte, una. El más viejo de los perros se llama Sangre.
Una jauría corre tras un corzo, varios hombres armados van tras la jauría, y la muerte persigue a todos por igual. El corzo caerá por un barranco, y antes de que se dé cuenta se estrellará contra las piedras de un cauce seco. Los perros morirán de hambre y sed en el desierto al que llegarán extraviados esa noche. Los cazadores expirarán unas semanas después, víctimas de unas fiebres contraídas al beber el agua que les indicó un ermitaño.
El agua bendita no es el agua del río. Los cazadores son cinco; y la muerte, una. El más viejo de los perros se llama Sangre.
Comentarios
Verbo en presente: ¿aún vive Sangre?
Esta nueva metáfora me ha hecho pensar desde ayer que lo leí por primera vez...
Saludos amigo, que ultimamente he estado ocupado en desagradables menesteres...aunque con final feliz, afortunadamente.
Ya sabes a qué me refiero.
Un abrazo.
Y ten por algo seguro que tus escritos me han acompañado en esta senda, más tenebrosa a veces de lo que hubiese deseado.
Sindarin sindarin ¿ quién eres tú en realidad???
K.