
Quimper posee dos catedrales. La primera, más conocida, es la de San Corentín.
La otra es la tienda de música Keltia, en la Place aux Beurre. La de San Corentín tiene dos torres de piedra color miel o, mejor aún, sidra, sidra que burbujea y se sube a la cabeza en las filigranas de sus agujas. Sobre la de Keltia uno imagina alzarse otras torres mínimas y sonoras, hitos que lo llaman tal varas de zahorí que atraen el ochenta por ciento de agua (céltica) que uno lleva en su cuerpo: los palos de biniús, gaitas, cornamusas. Otro templo, a un tiro de piedra de la catedral de San Corentín, es la librería Ar Bed Keltiek.
La otra es la tienda de música Keltia, en la Place aux Beurre. La de San Corentín tiene dos torres de piedra color miel o, mejor aún, sidra, sidra que burbujea y se sube a la cabeza en las filigranas de sus agujas. Sobre la de Keltia uno imagina alzarse otras torres mínimas y sonoras, hitos que lo llaman tal varas de zahorí que atraen el ochenta por ciento de agua (céltica) que uno lleva en su cuerpo: los palos de biniús, gaitas, cornamusas. Otro templo, a un tiro de piedra de la catedral de San Corentín, es la librería Ar Bed Keltiek.
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