
El de Álvaro Cunqueiro es un caso único, único y hermoso. ¿Pues no va el hombre y se inventa una Bretaña detallada, pormenorizada, exacta, sin haber estado en ella? ¿No lleva al paisaje de allí los vados, los bosques de su Galicia? Y acierta y de qué modo. Eso hace en Las crónicas del sochantre, y de algún modo también en Merlín y familia. Bosques, piedras, ríos, vientos, todos están donde él los pone con mano diestra, agrimensor de la imaginación, arquitecto de sueños. Luego, muchos años después se va al país ideado con el recado de contratar gaiteros bretones para las fiestas de Galicia, y con un pie en el estribo escribe: “Voy a realizar, pues, una extraña experiencia: ver si el sueño bretón, es decir, la Bretaña de Francia, se corresponde con la realidad de mi imaginación. Porque no les puedo negar que para mí es mucho más real la Bretaña que he imaginado que la que existía en el finisterre francés. Y ahora voy a ver cómo casan ambas y sus colores.”
He estado en Bretaña tantas veces: llevado por Don Álvaro Cunqueiro, leyendo las noticias del Rey Arturo, historias de Merlín y de Viviana, perdido en el verdor de Brocélianda soñado en unas hojas amarillas. La última ocasión estuvo bien, mas no fue la mejor; hubo un problema: cargaba con el lastre de mi cuerpo. No hay viaje superior al de los libros.
Comentarios
Gracias por desempolvarlo del olvido, con él vuelven los días olvidados, y las mañanas de lluvia esperando un autobús que nunca llega.Me parece que puedo ver el ejemplar de la biblioteca de de la facultad que leí aquel otoño de 1993.( Parece que hace un siglo...Nunca mejor dicho)
Un abrazo.
Ni sueños mejores en la memoria que para eso el fuego se incendia con la nieve.
Por Cunqueiro, un abrazo.
Sergio Astorga
Yo siempre voy con el amigo Cambridge, y la verdad es que no conozco Oxford, claro.
Me gustan mucho los títulos de Cunqueiro,son efervescentes, y casi evanescentes.
¿has sido bueno este año?
Aunque vayas con Oxford no creo que te traigan carbón.
Tu tambien titulas bien
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Kay