Muchas veces nos encontramos con personas que dicen “No me importa la métrica, yo escribo para mí”. Pero estas personas suelen contradecir su palabra con sus actos cuando vienen a mostrarnos sus poemas. Si eran para ellos, ¿por qué nos los enseñan? Y si los enseñan, y pretenden que los apreciemos, ¿por qué no han hecho el esfuerzo de presentarlos de forma que reconozcamos en sus poemas expresiones estéticas y no meros testigos de zozobras o elucubraciones personales que, confesémoslo, nada nos importan?
Yo reconozco que los sentimientos de mis congéneres me interesan más bien poco, pues en el fondo no se diferencian mucho de los míos. Lo que sí puedo advertir, y valorar, es una expresión nueva, de especial capacidad comunicativa, de un sentimiento seguramente viejo y universal. Un semiólogo que no necesita presentación, Umberto Eco, ha señalado que “la poesía no es cuestión de sentimientos. Es el lenguaje el que crea éstos”.
Yo reconozco que los sentimientos de mis congéneres me interesan más bien poco, pues en el fondo no se diferencian mucho de los míos. Lo que sí puedo advertir, y valorar, es una expresión nueva, de especial capacidad comunicativa, de un sentimiento seguramente viejo y universal. Un semiólogo que no necesita presentación, Umberto Eco, ha señalado que “la poesía no es cuestión de sentimientos. Es el lenguaje el que crea éstos”.
Comentarios
Cuando nos enfrentamos a la verdadera POESÍA a "esa palabra en el tiempo" que decía Don Antonio no albergamos dudas: conocimiento, belleza, autenticidad, profundidad, "honda palpitación del espíritu". Nada más, y nada menos.
Un saludo.
Muy buena entrada.
Un saludo.
Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi.
Un abrazo.
El lenguaje ya está hecho, ahí a nuestra disposición, para camuflar lo que pensamos.
Mirad, por ejemplo, a cualquier político, nunca dirá lo que piensa. Todo en ellos es una evitación y un trazar evoluciones alrededor de lo que piensan, pero que “necesitan” no decir.
Pero no por ello, es imposible indagar lo que piensa realmente un escritor. Precisamente, en cómo evita, esconde, y pone en su boca palabras, a veces opuestas a lo que piensa y resulta expuesto decir, se puede interferir lo que piensa.
Quizás ni siquiera sea lo que dice Eco: no es que la poesía cree los sentimientos, es que simplemente, lo único que hace, es crear “un mundo (sentimental) de palabras”; porque no creo que la poesía tenga identidad con unos sentimientos fisiológicos, inducidos o no.
Un fuerte abrazo