Alejandro Luque, uno de los mejores perodistas culturales que enriquecen Andalucía, publicaba este domingo una larga entrevista con Luis García Montero acerca del desagradable asunto del pleito con otro profesor y su anunciada excedencia de la Universidad de Granada.
Si la opinión de uno vale algo, García Montero, con quien suelo discrepar en lo político, tiene toda la razón en este asunto. Sólo leyendo un artículo del profesor que lo ha llevado a los tribunales se comprende que lo llamara "perturbado", y es que la bibliografía del tal querellante tiene mucho más que ver con el marxismo periclitado que con la literatura, y sus juicios sobre el "aideologismo" (y otros palabros) de García Lorca son un prodigio de memez. No incurriremos aquí en descalificaciones ad hominem, pero sus ideas, éstas sí deleznables, traen un helor a Gulag, un aire cerrado de checa. Este es el artículo que hizo colmar el vaso, pero parece ser que juicios similares, peores, se han derramado oralmente en las aulas de la Universidad de Granada.
Yo a García Montero le estoy agradecido como lector -me gusta su poesía, sí-. Y por la bonhomía que demostró cuando presentó sin una queja ni un reproche el primer tomo de mi biografía de Cernuda, aun cuando sé que no podía compartir -vinculado él a Izquierda Unida- alguna de las observaciones que en el libro hacía yo sobre el comunismo, del que el poeta de La realidad y el deseo se alejó con más horror del que muchos querrían reconocer.
Si la opinión de uno vale algo, García Montero, con quien suelo discrepar en lo político, tiene toda la razón en este asunto. Sólo leyendo un artículo del profesor que lo ha llevado a los tribunales se comprende que lo llamara "perturbado", y es que la bibliografía del tal querellante tiene mucho más que ver con el marxismo periclitado que con la literatura, y sus juicios sobre el "aideologismo" (y otros palabros) de García Lorca son un prodigio de memez. No incurriremos aquí en descalificaciones ad hominem, pero sus ideas, éstas sí deleznables, traen un helor a Gulag, un aire cerrado de checa. Este es el artículo que hizo colmar el vaso, pero parece ser que juicios similares, peores, se han derramado oralmente en las aulas de la Universidad de Granada.
Yo a García Montero le estoy agradecido como lector -me gusta su poesía, sí-. Y por la bonhomía que demostró cuando presentó sin una queja ni un reproche el primer tomo de mi biografía de Cernuda, aun cuando sé que no podía compartir -vinculado él a Izquierda Unida- alguna de las observaciones que en el libro hacía yo sobre el comunismo, del que el poeta de La realidad y el deseo se alejó con más horror del que muchos querrían reconocer.
Comentarios
Un saludo
Saludos.
Yo estoy con Luis García Montero; moralmente lleva razón, y ha tratado básicamente de responder a esa sarta de memeces de un tipo perturbado por la ideología.
Ahora bien, de este caso, a pesar de darle la razón a Luis García Montero, se saca una enseñanza. Sería muy fácil cerrar filas con Montero en todo, pero veo que a lo mejor quiso en esta situación hacer un uso excesivo de su poder e influencia utilizando el periódico “El País”.
Digo "quizás"; no soy nadie para decir que estuviera o no en su derecho de usar ese periódico, no lo sé, pero está claro que ese "uso de su poder" le ha salido por la culata tristemente.
Este es el gran problema del tener poder e influencia, es muy difícil que a uno no se le escape. Y García Montero, creo que en esta delicada situación, ha sido víctima de tener excesivo poder. Claro que por otro lado, no ha sido motivado por un fin espúreo, sino noble: querer defender a Lorca y defenderse. Y eso para mi, habla bien de Montero, no mal. En una situación muy delicada, se le ha ido de las manos. Aunque por otro lado, es fácil decirlo ahora visto a posteriori.
Pero, ¡cuidado!...el poder, en seguida se puede terminar usando mal.
Es verdad que en la obra de Lorca no hay proletarios etc... nombrados como tales, pero eso no quiere decir que su obra sea una ideación a favor del fascismo. Él manejó los recursos que poseía, para sacar al mundo la realidad de los oprimidos de Andalucía. Esto no es mérito suficiente!...sino que encima, tuvo que haberlo descrito todo como Michel Foucault.
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DICE FORTES:
"García Larca exalta: la ideología de la madre, la ideología de la sangre, la ideología de la tierra, la ideología del alma del pueblo, la ideología de la raza, la ideología de la familia, la ideología patriarcal autoritaria, la ideología de la jerarquía social natural, la ideología de la sexualidad reproductora, la ideología del matrimonio, la ideología tradicionalista, la ideología liberticida, la ideología de la inhibición sublimadora, la ideología del irracionalismo, la ideología de la violencia, la ideología de la fuerza, y cuantas demás estrategias e ideologías subsidiarias a cuya sombra y fantasmagoría se pudieran desarrollar, como por ejemplo a la sombra y fantasmagoría de la ideología de la Norma y el Estilo, de la ideología de la dialéctica de los puños y las pistolas, de la ideología de la Cruzada de Salvación, etc.
....
la confusión que hace difundir como poesía del pueblo y del pueblo en armas (por ejemplo) los romances del Romancero gitano, cuya autoría sufragaba el intelectual orgánico burgués en funciones de poeta neopopulista, Federico García Larca, a quien acababan de fusilar los católicos en armas y no, antes al contrario, los fascistas, las milicias y jerarquía fascistas, compañeros todos sin embargo de filas contrarrevolucionarias. Romances (lorquianos, y no solo del Romancero gitano) neopopulistas donde no hay proletarios, ni jornaleros ni campesinos con ninguna conciencia de clase y aun menos siquiera con una conciencia revolucionaria, sino pueblo bueno, honrado, el buen salvaje originario del pueblo andaluz, esto es, el gitano, etc."
Un saludo