
Leo en el Times Literary Supplement que se acaba de publicar en Inglaterra una antología de haikus cuyo hilo conductor es el canto de las aves. Y el articulista que se hace eco de ello señala que, curiosamente, entre todos los pájaros que aparecen en el libro no está el ruiseñor, el mayor abanderado de los trinos. José María Álvarez publicó hace años otra antología, Ruiseñores de Inglaterra, en que presentaba una generosa gavilla de versos sobre esta ave tan lírica. ¿Qué lector de Borges no recuerda su ensayo "El ruiseñor de Keats"? Por éste, por el infausto romántico inglés, el ruiseñor merece, si no en la susodicha antología de haikus, sí un lugar en nuestra memoria, en nuestra sensibilidad. Aquí los primeros versos de la célebre "Oda a un ruiseñor" recogida en Poemas, selección de John Keats que publiqué en la colección La Veleta, de Comares, en 2005.
ODA A UN RUISEÑOR
I
Me duele el corazón, y mi sentido,
tal de beber cicuta, se me nubla,
o cual si hubiese drogas apurado
hace un minuto, hundido en el Leteo.
No es porque yo envidie tu gran dicha,
sino dichoso porque tú lo estás,
pues tú, alada dríada de los árboles
en melodioso suelo
de hayedos y vastísimas umbrías
a pleno pulmón cantas del verano.
[...]
Comentarios
Un saludo.
Sigo pensando que no sé qué haríamos sin traductores-poetas.
Saludos, Antonio.
Gracias tocayo.
Antonio.
Te espero.
Sergio Astorga
Y ya que el anterior comentarista convida a pasar por su blog, hago lo propio: tabernafindelmundo.blogspot.com