Encuentro tus huellas en mis gafas,
ese laberinto inmarcesible
que aunque luego borre la gamuza
vive en mis pupilas, en mis ojos.
Las yemas de tus dedos imprimen
el mapa de un tesoro enterrado:
este amor que no se desdibuja.
Encuentro tus huellas en mis gafas,
ese laberinto inmarcesible
que aunque luego borre la gamuza
vive en mis pupilas, en mis ojos.
Las yemas de tus dedos imprimen
el mapa de un tesoro enterrado:
este amor que no se desdibuja.
Comentarios
El siguiente en dodecasílabos ese metro tan modernista y florido.
Un abrazo, poeta.