TRES TOCAYOS
Antonio Luján Núñez, el maestro
de Fuente del Maestre asesinado
en los primeros días de la guerra,
era marido de mi tía Guada.
Lo fusilaron los fascistas,
y mi tía dio a luz a su hija póstuma.
La niña murió al año, pero el luto
duró cuarenta más, con su amargura.
Otro Antonio (Rivero Sanz), el tío
de mi padre, también fue asesinado
en los primeros días de la guerra.
Lo mataron los rojos.
Era de derechas y gordo,
como el otro bizco y de izquierdas.
Rivero no murió por Dios y España,
ni Luján por la Rusia comunista.
Censores compatriotas los borraron,
mas hoy trae sus nombres a la página
otro tercer Antonio, que no cree
en trincheras ni en esas retaguardias
en que ambos murieron. Bajo tierra,
en la fosa común o en nicho propio,
sus cuerpos distan leguas pero firman
aquí la paz que nunca quebrantaron.
Comentarios
Qué complicado para un poema; supongo que ahí se demuestra la maestría...
Abrazo y enhorabuena.