
Pasó noviembre, mes en que suele ser recordado, y hoy, serenamente, distinguiendo el grano de la paja, me apetece reproducir aquí un artículo que hace cinco años, con motivo del centenario de su nacimiento, publiqué en la revista Mercurio, perteneciente a la Fundación Lara y que más tarde llegué a dirigir. Un par de años después, un miserable difundió algunas insidias sobre mí, mezclando verdades con mentiras, y aducía este pobre artículo, del que por supuesto no me arrepiento. ¿O es que se puede hablar de unas cosas sí y de otras no? Acabáramos.
Lo copiaría de mis ficheros, pero últimamente los lectores de este blog habrán observado que tengo problemas con el formato a la hora de volcar texto en html. No pasa nada, aquí el enlace.
Que José Antonio fue una figura sugestiva no lo vamos a descubrir ahora, pero nos lo ha vuelto a recordar Carlos Morla Lynch, que tanto trató a buena parte de la Generación del 27, en sus diarios En España con Federico García Lorca y España sufre, no hace mucho editados por Renacimiento. En cuanto a las Obras completas del joven Primo de Rivera, éstas han sido finalmente publicadas por Plataforma 2003.
Comentarios
Un abrazo.
A mi el artículo me ha parecido certero y pedagógico, así que te felicito con 5 años de retraso.
.
Gracias y hemos de hacernos con esa edición de Inglada, que también editó LA ODA A ADRIANO DEL VALLE de Lopez Anglada un librito delicioso del que hice una reseña en EL SIGLO QUE VIENE.
Un abrazo
Yo creo que lo más decente es ejercer siempre la crítica, no las adhesiones ciegas. Y mayor mérito aún cuando se crítica a los de uno.
Todos estos reformadores, pensadores etc... tanto de izquierdas o de derechas, tienen un peligro potencial y real.
Yo la única postura que veo razonable es ponerse delante, ser críticos...porque sin freno estas ideologías producen mucho mal.