Mendigo
JESÚS AGUADO • RENACIMIENTO • 248 PÁGS • 10 €
Si hay un poeta español actual abierto al mundo, ése es Jesús Aguado, que no sólo es gran conocedor de la generación Beat o la poesía cubana, sino que -y en esto ocupa una posición única-, ha demostrado ser nuestro mejor intérprete y recreador de la vastísima tradición de la India, que le ha servido para realizar, asimilándola, versiones de su poesía devocional (no sólo hindú) así como para idear un heterónimo heterodoxo y sorprendente (Vikram Babu). Dos naderías, con ser mucho, comparadas con la constante enseñanza que, buen discípulo de todos y de nadie, le ha dado, y con la que ha adquirido una sabiduría trascendente pero vestida con levedad, profunda pero que no desdeña la piel para la caricia y arrancar estremecimientos (¡qué grandes poemas de amor guarda este libro!).
Aguado ha aprendido la lección del desposeimiento, y éste llega en esta antología de su obra poética a prescindir de los límites de libros anteriores, mezclando de forma nueva las monedas antiguas, como un divino pordiosero que reordena su hambre. Pues si los poemas han sido muy bien seleccionados y prologados por Juan Bonilla, la disposición de los mismos, saltándose fronteras, la ha realizado el propio Aguado, consiguiendo con ellos una nueva sintaxis (en poesía, el orden de los factores sí altera el producto) y rescribiendo incluso muchos de los poemas antiguos. Creo que, con símil que no disgustaría al autor, ha repartido los versos en nuevos equipos de niños para que jueguen por las riberas de Benarés o las calles del mundo.
Como un collar que cambia según se ensarten sus cuentas, aquí tenemos más de dos décadas de una voz proteica en constante evolución y que expresa este afán: “Alcanzar una intemperie donde echar raíces –ser raíz-, donde hundirse en la tierra mientras se alzan, pedigüeños, los brazos-ramas al cielo.”
Con mucho de bestiario y misticismo, sapiencial y riéndose de sí mismo, este libro no es sólo una aventura poética, sino también una honda lección espiritual. Sin los mejores poemas de Mendigo, que son muchos, cualquier antología de la poesía española contemporánea será, ella sí, más pobre.
Comentarios
Un abrazo
Es una pena lo mal aireada que está la poesía española actual.
Un abrazo
La verdadera poesía es apátrida,enkanto...
Tomo nota.
Abrazos.
Sergio Astorga