Aquí, la cuarta y última entrega de esta miniserie catuliana, justo cuando acabo de finalizar un breve viaje y, cuando tras la lluvia de Madrid, y la nieve en La Mancha, me encuentro con una Sevilla casi primaveral -hoy sí, no sé mañana-, como los días que se anuncian en los versos.
Ya trae la primavera días templados,
ya en el cielo el furor del equinoccio
calla ante las brisas dulces del Céfiro.
Dejemos los campos frigios, Catulo,
y los de la requemada Nicea;
vamos a las metrópolis del Asia.
Ya tu inquieta mente ansía vagar,
tus animosos pies ya cobran fuerzas.
¡Oh, queridos compañeros, adiós!
Aquí desde el hogar vinimos juntos,
cada uno volverá por separado.
CATULO
Traducción de A.R.T.
Ya trae la primavera días templados,
ya en el cielo el furor del equinoccio
calla ante las brisas dulces del Céfiro.
Dejemos los campos frigios, Catulo,
y los de la requemada Nicea;
vamos a las metrópolis del Asia.
Ya tu inquieta mente ansía vagar,
tus animosos pies ya cobran fuerzas.
¡Oh, queridos compañeros, adiós!
Aquí desde el hogar vinimos juntos,
cada uno volverá por separado.
CATULO
Traducción de A.R.T.
Comentarios
Los clásicos siempre dando lecciones de buen hacer y buen decir.
Un plauso por esta miniserie catuliana.
¿El público no puede gritar "otra, otra, otra"?
Permaneceremos atentos, en cualquier caso. Yo he de reconocer que siempre admiré a Catulo. Y ese "Miser Catulle, desinas ineptire", ¿no hallará aquí traducción?
Un abrazo.
¿Ahora vamos a las metrópolis de Asia? Bueno, me fiaré de lo que propongas.
En la primera anticipada de Sevilla abandonas a Catulo. Más al norte, el frío aún es verdad, pero el calor del corazón también:-)
Saludos, Antonio.
Un abrazo.
Nos vemos en Sevilla, Juan Manuel. Un abrazo.