II
¡Qué extrañas esculturas en las torres!
Mil estatuas en cuyos pétreos pliegues
los pájaros anidan; bajo un palio
de hojas, atrio y pórtico son pérgolas,
y cruz de flores es el vasto templo.
Mas diablos y dragones en las gárgolas
miran al Cristo muerto entre ladrones
y Judas el traidor esconde el ceño.
¡De qué duelos de corazón y mente,
qué júbilos que pisan la congoja,
qué ternura, qué llanto y qué odio al mal,
qué apasionado grito de alma en pena
alzó el poema, sobre tierra y aire,
el medieval milagro de este canto!
H. W. Longfelllow, traducción de A. R. T.
Comentarios
"...y cruz de flores en el vasto templo".
Vaya con Longfellow, con Dante y con usted. Aquí, en el templo de la burocracia, se oye impresionante "el medieval milagro de este canto".
Es un consuelo para la mañana, me gustaría recitárselo a cada uno de los ciudadanos que vengan a la Administración con esa cara de miedo o de fastidio. Pero no puedo, claro, tendré que hacerlo sin que se den cuenta:-)
Gracias.