III
Entrando, te distingo en las tinieblas
de las naves, poeta saturnino,
y trato de seguirte, fiel, el ritmo.
Llena el aire un desconocido aroma;
la hueste de los muertos te hace paso
y las velas votivas resplandecen;
como grajos en los bosques de Rávena,
aletean los ecos en las tumbas.
De los confesionarios oigo alzarse
recuerdos de tragedias olvidadas
y, abajo, los lamentos de las criptas;
y luego una voz celestial que empieza
“Aunque vuestros pecados cual la grana”
y patética acaba “tal la nieve”.
Longfellow, traducción de A.R.T.
Comentarios
"De los confesionarios oigo alzarse
recuerdos de tragedias olvidadas"
A veces es una pena sólo farfullarlo entre dientes. Se lo voy a recitar a mi compañera... que me comprende.
Me encanta esta serie.
Un saludo, Antonio.
Un fuerte abrazo desde Colombia.
Anna Francisca Rodas Iglesias