
IV
Con albo velo y ropas cual de llamas,
se alza ante ti la que llenara otrora
tu corazón con la pasión y pena
que originó tu canto y su esplendor.
Y aunque diga tu nombre con enfado,
se derriten tus hielos cual la nieve
en las cumbres; desbordados de súbito,
tus labios son sollozos de vergüenza.
Te confiesas entonces, y un reflejo,
como del alba en un oscuro bosque,
parece aumentar en tu alzada frente.
El Leteo, el Euoné –el sueño membrado
y la olvidada angustia– al fin te traen
el perfecto perdón: la paz perfecta.
Longfellow, traducción de A. R. T.
Comentarios
Traen a México la colección más completa de sonetos del Nobel Seamus Heaney
te dejo el Link:
http://www.jornada.unam.mx/2009/03/06/index.php?section=cultura&article=a05n1cul
se derriten tus hielos cual la nieve"
Vaya, con el miedo que le tengo a la dulzura (y tal vez más en poesía)... supongo que lo que pasa es que hay que leer los versos adecuados;-)
"...y la olvidada angustia– al fin te traen
el perfecto perdón: la paz perfecta"
Paz y perfección, qué más queremos;-)
Esta vez vengo tarde a darte las gracias, pero vengo.