Antes de que Internet se hubiera extendido, a la información bibliográfica se accedía mediante libracos en papel o con microfichas que se consultaban con unos aparatosos visores. Cuando trabajaba en The English Bookshop de Sevilla, hará diecisiete años, compuse este soneto que deseo compartir con los letraheridos el Día del Libro:
WHITAKER’S BOOKS IN PRINT
Te asomas al lector de microfichas
en una quête de títulos exóticos.
Los libros son tus únicos narcóticos;
tu única droga, las palabras dichas.
Pero buscas agujas en pajares:
libros en galés, el mundo que te asedia,
los reinos celtas en la Alta Edad Media,
su voz pagana y sus santos lugares.
Te corroe la vista la pantalla,
bajo mística bruma se te nubla.
Entonces, la aparición: como “Kubla
Khan”, que un sueño reveló. Quien busca halla:
cifra de la hermosura, un ISBN,
título, editorial... La luz adviene.
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