Uno de los mejores prosistas españoles vivos, Aquilino Duque es también poeta, bien que lento, es decir, exigente consigo mismo. Hacía por ello una década que no publicaba libro en este género, el lírico, desde aquella Poesía incompleta en la que adelantaba parte (veintidós poemas) de este poemario, del que ya anunciaba entonces el título. Entreluces se suma, pues, a la trayectoria formada por títulos como La calle de la Luna (1958), El campo de la Verdad (1958), De palabra en palabra (1968), El invisible anillo (1971), Aire de Roma andaluza (1979), El engaño del zorzal (1986) y Las nieves del tiempo (1993). Hay mucho viaje y memento en estos versos del poeta sevillano. “Ya he escrito cuanto había de escribir / y vivido de sobra cuanto había de vivir”, escribe Duque en uno de los poemas que avanzaba en 1999, pero -a la vista está- el censo de poemas se ha ido incrementando, y la calidad, tan alta, no ha desfallecido.
Comentarios
Un fuerte abrazo, Antonio
“La derecha se cura leyendo”, se decía antes. Yo diría ahora que la izquierda se cura leyendo. La izquierda, infiltrada en todos los estamentos del Movimiento, supo hacerse con la propaganda, con la educación, minar el sistema desde adentro. Los intelectuales, los escritores de la “derecha” han sido olvidados por sistema. Incluso los asesinados como el poeta malagueño del 27 José Mª de Hinojosa han corrido suerte contraria al también asesinado Lorca, éste mitificado, aquél borrado de la memoria.
Recientemente también ha sido reeditada su divertida novela "El piojo rojo". En ella, entre otros personajes, se satiriza a esos típicos progres, embaucadores que viven a costa del mito
revolucionario, personajes de plena vigencia en la España zapateril.
El progre de hoy, más patético que nunca, no tiene una utopía que ofrecer. Tras la caída del socialismo en Rusia y toda Europa del Este, apenas les quedan referentes de países con régimen marxista. Mantienen el folklore revolucionario con Cuba, Venezuela, etc.
Y se acabó el rollazo.
Por cierto, ¿no escribió A. Duque ese endecasílabo, perpetuamente agonizante, dedicado al Cristo del Cachorro y que equivale a todo un manual de Literatura?
"... ¿Quién te hizo interminablemente el tránsito?"
Un saludo y este buen trago de mi mejor estima.