
Recojo en este libro un centón de reseñas y apuntes, algunos más
cerca del esbozo que de la seria y respetable crítica literaria,
sobre libros y autores en los que en los últimos años se ha fijado
mi interés brujuleante y caprichoso. No trato aquí de todos ellos,
pero sí de muchos de los mejores.
Son, efectivamente, como se deduce del título, líneas escritas
por otras manos, pues parece que, irremediablemente, mi prosa,
esa espantable urraca, está condenada a nutrirse de los frutos de
otros, y hasta en los libros de viaje que he ensayado parece que
predomina más un censo de autores y obras que las propias impre-
siones mías sobre el terreno. Esto podrá ser cargante para algunos,
y desde aquí les pido disculpas con un gesto de la mano apresurado
que quiere también expresar adiós: no vamos por el mismo camino.
Pero es defecto al que me he acostumbrado y, a cierta edad, que
no es aún y no tiene por qué ser la de la vejez, uno ya ha aprendido
a convivir con el cupo de los rasgos que le han caído en suerte o
desgracia, y ya no emprende cruzadas contra ellos.
Líneas de otras manos, porque, aunque alguna vez parezca
pedante a algunos, con mi acarreo de citas o el omnipresente
peso de esos otros autores, creo que el escritor que soy se carac-
teriza por no ser nada narcisista o egocéntrico; más bien busca,
ya se dirá si porque no sabe hacer otra cosa, abrirse a las pági-
nas ajenas, donde puede olvidarse de sí mismo en la feliz amnesia
de la literatura. Pero también las líneas de otras manos porque
toda lectura es una suerte de mancia, un arte adivinatoria, como
bien lo sabían de su poesía oral los vates célticos, legión indisci-
plinada de santos y paganos en extraña turbamulta, con los que
mi corazón, paronomásicamente, comunica en vasos colmados
de whisky de malta con sabor a turba.
En el escrutinio de estas líneas escritas de puño y letra (o
con el ordenador, tanto da) de otros escritores, he pasado algu-
nos ratos gozosos y otros presididos por menor entusiasmo, pero
siguiendo sus trayectorias y trazos, las líneas de la vida y el cora-
zón y otros signos más leves de los que la quiromancia se ocupa,
he urdido estas otras líneas que tal vez, correctamente interpreta-
das, hablen, pero eso qué importa, de mí mismo y mi destino, que
tal vez esté escrito en un libro que no me sido aún dado a leer.
La ordenación de los textos es cronológica, y de ellos, qui-
siera creer que, trasmutados de la crisálida de la reseña en ale-
teantes, breves ensayos, se ha desprendido como cáscara vana
la ficha o referencia bibliográfica. Justo es mostrar mi recono-
cimiento a las revistas y suplementos en que, salvo alguno que
permanecía inédito, aparecieron estos artículos: La mirada,
suplemento literario de El Correo de Andalucía; Culturas, que se
distribuía con Diario de Sevilla y otros periódicos andaluces; las
revistas Renacimiento, Turia y Mercurio, donde salieron otros,
y last, but not least, la bimestral Clarín, que tan hospitalaria ha
sido siempre conmigo. ¿No he mencionado a Prima Littera? Pues
allí se pudo leer por vez primera “Mujeres y literatura artúrica”.
Por su parte, “Chesterton y otros poetas” pudo leerse en el pliego
de literatura El molino de la pólvora, que dirige Emilio Durán. Y
“La medida de Enrique Baltanás” es el prólogo a Medidas Provisionales,
su antología poética publicada por Renacimiento.
Comentarios
¡Bienvenido/a lector/a! Esta aventura por recorrer Europa -principalmente- de la mano del Emperador Napoleón Bonaparte (1769-1821) nació hoy, 30 de Abril 2009, día en el que por casualidad, Napoleón vendió Luisiana a los Estados Unidos por 80 millones de francos.
http://vivelempereur.blogspot.com/
(Avísame cuando esté en las librerías el nuevo número de "El Libro Andaluz"). Un abrazo.
Un abrazo desde el otro hemisferio.
Sergio Astorga