- El libro (en papel, como lo conocemos) es un excelente objeto de regalo. Una razón más por la que creo que el libro electrónico no eliminará al físico. Esto es particularmente aplicable a países como España, en los que no son tantos los lectores habituales y donde está demostrado que las mayores puntas de ventas (Navidad y Sant Jordi) obedecen a momentos en que se compran libros para regalarlos.
- Ando estos días con el proyecto de reformar mi estudio y conseguir mayor espacio de almacenaje de libros. En tanto me preparan el presupuesto, me pregunto cómo podré leer una vez que quede tuerto, dado que las estanterías me costarán un ojo de la cara. Calculo que la broma equivaldrá al precio de quince o veinte Kindles o Sony E-Readers.
- El noventa por ciento de los que escribimos en blogs o frecuentamos Internet tendremos un dispositivo de lectura de libros electrónicos dentro de tres o cuatro años. Y compraremos títulos para descargar en el cacharro. Ahora bien, ¿qué pasará con los libros que ya tenemos? No se evaporarán y tendremos que simultanearlos con los nuevos formatos.
- Se va a dar una especie de bilingüismo inverso, una suerte de "bivisualización". Leer un libro de creación literaria en formato electrónico será como leer una traducción. Hacerlo en papel será como leer el original, y es cierto que quienes conocemos alguna lengua aparte de la materna preferimos por lo general leer el original. Pero también a veces nos gusta prestar atención a las traducciones (esto es especialmente así en el caso de la poesía, donde se pueden sentir nuevas experiencias mediante la recreación). También por otras razones (portabilidad, ahorro de espacio, posibilidad de ampliar el tamaño de la letra) puede que en algunos casos prefiramos leer en tinta electrónica.
-Quien va creando una gran biblioteca, antes o después (él o sus herederos) se desprenderá de parte de sus títulos, siquiera para hacer hueco a otros ejemplares. No parece sin embargo que sea posible la reventa libros electrónicos, su paso a la almoneda o al librero de viejo. ¿Y en qué formato recibirán los reseñistas, los críticos, los títulos para su labor? ¿Se verán privados de la inconfesable venta de muchos de éstos a libreros de lance?
Comentarios
Nunca.
Y creo que no desaparecerá.
Es lo mismo que la imprenta digital y la convencional. Son otros temas, pero pienso que el libro es un claro objeto de deseo "artesanal".
Un fuerte abrazo.
Un saludo.
El libro como objeto de deseo, sí.
Un abrazo, Antonio.
A leer, que son dos tardes las que nos quedan, je, je, je, antes de que la buena literatura (ese animal de fondo) llegue de nuevo a la temperatura a la que el papel se inflama y arde (equivale a 233º C).
Un abrazo
¿Soy el único? Porque no veo el mismo entusiasmo desde puntos de vista imparciales (es decir, no involucrados directamente en uno de los dos bandos) como el mío.
Saludos!
Saludos.
He dado cátedra en todos los niveles, los adolescentes me comentan que odian leer en computadora, no les resulta cómodo y tampoco les agrada sacar impresiones.
Mucha gente aborrece andar con lap y móvil, resulta extraño aunque tengo muchísimos alumnos que prefieren elaborar mapas mentales, pintar, dibujar, hacer esquemas y escribir en papel que usar la computadora.
También no consideran que la información en Internet sea confiable, fidedigna o perfectamente revisada.
Así que el libro, libretas, papel, tinta y demás no desaparecerán.
Es como pensar que los seres humanos dejaremos de tener sexo, algo que es un arte no se tira a la basura a pesar del SIDA jajjjjjajaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!
SALUDOS !!!!!!!!!!!!!!