DOS VERSIONES DE UN MISMO POEMA
I
Tu mano desolada en el andén,
tu cuerpo en el andén, en la estación,
en esa ciudad gris que detrás queda,
en un país que estuve aquel verano
más breve que los otros de mi vida.
Allí regresa a veces mi memoria
volviendo a los lugares y a los hechos:
las cerradas cortinas, y tu blusa
de par en par abierta a nuestro amor,
aquel sonrojo tuyo al desvestirte,
aquella inexperiencia deliciosa.
Y fue sencillo al fin eso de amarse,
y aún mucho más bello descubrir
que fuimos más humanos desde entonces,
que fuimos desde entonces más divinos
unidos o escindidos, como ahora.
Y tres años después de aquella historia
de épica de besos y paces de mordiscos,
montado en este tren sobre raíles
que son labios que no encuentran su beso,
observo este vagón de pasajeros:
asientos vacíos, estatuas huecas
de tu ausencia, que nunca me abandona.
II
Península brumosa, en la tristeza,
en cinco finisterres el adiós.
Comentarios
Otra cosa es que no sea la mano en cuyo caso, Antonio, lo siento. Pero no por el sonido que es haikumagnífico.
Un saludo.
Pero no creo que haya versión posible para el primer poema, al menos a mí, no me hace falta, es exacto.
Un saludo
Un abrazo.
A clouded headland, in sadness,
and five finisterrès of farewell.
Un gran abrazo a tu profunda poética.
Anna Francisca
Sencillamente impresionante. ¿Y qué te digo yo ahora, Antonio? No me hubiera importado en absoluto haberlo escrito. Te envidio otra vez, y ya van unas cuantas, je, je. Un saludo, poeta.