Anda uno meditabundo estos días sobre lo vulnerable de este oficio de escritor, sobre sus servidumbres. Pero saboreando sin embargo el consuelo de que no todo está perdido. Que siempre hay un azar que nos devuelve la esperanza.
Sin ir más lejos, hace unas semanas llevé a reparar mi anterior ordenador al servicio técnico, pues no le funcionaba la unidad de DVD. Pongamos que el nombre de la marca del cacharro sea ASNUS, y que el lugar en el que lo compré se llame FUCK o algo parecido. Pues bien, desde hace dos días dispongo de nuevo de mi ordenador ASNUS, pero cuando lo recojo en FUCK y lo pruebo en casa me encuentro con que para reparar esa bandeja que prácticamente nunca usaba el lumbreras informático de turno me ha reformateado el ordenador, lo que dicho en román paladín significa que lo ha arrasado, borrando todo, programas, archivos y la madre que lo crió.
Faltaban dos días para que cumpliera la garantía. Y aunque podría lamentarme de esta circunstancia, y desear no haberlo llevado nunca a "reparar", pienso que si yo he perdido algunos documentos, cuántos no se perderán diariamente en otros "arreglos". Es decir, cuántos textos se perderán los lectores.
Y pienso que el Atila de turno, multiplicado por cientos, hace un gran servicio, muy higiénico, a la literatura.
Comentarios
Bueno, si te sirve de consuelo, yo pierdo lo que escribo sola, tanto en el ordenador (qué lío llevo de archivos, por Dios) como en papel. Los meto por cualquier parte, puesto que también escribo en cualquier parte. Tengo un amigo que lleva un archivo ordenadito de mis propios escritos, y eso salva algunos. Pero pienso que Atila sigue vivo, sí, en forma de azar desmesurado, con su estrategia de tierra quemada, tal vez diciéndonos que lo mejor está por escribir.
De todas formas, en tu caso es una pena, no te vuelvas a fiar de los que arreglan cosas... y no compres más ASNUS en FUCK.
Abrazos.
Saludos.