
Un lector del blog me envía esta fotografía de un rótulo en la muy hermosa ciudad inglesa de Bath. Viene a cuento de la ímproba tarea que tiene ante sí el "Justiciero ortográfico", sobre el que dejaba ayer una noticia.
El rotulista no dejó a la palabra que designa nuestro idioma sin "rabito". Sólo que este aterrizó donde no debía.
Comentarios
Qué bonita es la "eñe", y qué maltratada. Sin embargo, ella nos recuerda constantemente la importancia de los detalles, como una profesora paciente. Un amigo me dijo una frase que ya no he olvidado: cono sin "eñe" es geometría.
Me ha gustado mucho sobre la "o", hace que vengan todo tipo de pensamientos.
Es una lástima que, por más que se trate de hacer hincapié en la enorme importancia del castellano dentro y fuera de nuestras fronteras, nos empeñemos en cargárnoslo de este modo.
Saludos.
Abrazo