
No querría que se escapara el año 2009 sin decir esta boca es mía en el monotema político y social de este año que acaba: la Crisis.
Es curioso: Ezra Pound, cuyo padre trabajaba en una fábrica de moneda, y cuyo apellido lleva el nombre de la divisa británica, se pasó la vida desgañitándose contra la usura. En lo general acertó, pues el crédito, tal como hemos visto, ha demostrado ser una estafa de padre y señor mío.
De 1913 a 1916, Pound actuó como secretario de Yeats, a quien leía y ayudaba (el poeta irlandés estaba mal de la vista, y hay alguna foto en la que aparece con parche, como si de su compatriota James Joyce se tratara). Cuando el Nobel de Literatura de 1923 fue senador del Estado Libre de Irlanda dirigió la comisión dedicada a la acuñación de moneda, y a él le debemos, en parte, los modelos que han circulado durante décadas en la isla, con salmones y toros y corceles.
Pero Yeats se ocupó de dinero contante y sonante, de dinero "real", podríamos decir. La banca y la Bolsa, por el contrario, venden humo, y, lejos de las piezas de metal en el bolsillo, se han especializado en lo especulativo, en lo que nada tiene que ver con la excelencia o la producción sino con la subida o bajada de un mercado de valores que, como Wall Street o la City de Londres, son una de las mayores vergüenzas del planeta.
En inglés, broke designa a alguien que se ha arruinado. No es una falsa etimología, pues, decir que los brokers son los que arruinan a la gente, por más que algunos desaprensivos se enriquezcan obscenamente (el señor Madoff fue caso extremo, pero en absoluto aislado).
Hay tipos impresentables a los que la crisis les ha venido de perlas para disfrazar su insolvencia, no tanto económica como moral. Pero en todos los sectores hay pequeños y medianos empresarios que, aunque han cumplido durante lustros, hoy padecen la cicatería de los bancos con los que siempre han trabajado, y que ahora les niegan el descuento de efectos o no les renuevan las pólizas de crédito. Siempre se ha dicho que no hay nada más miedoso que el dinero. A fuerza de estrangular la tesorería de estas empresas reales, la banca va a tener razón: pronto serán empresas inviables. Conozco a editoriales que están sufriendo el problema, y, claro está, lo transmiten a sus correctores, maquetadores, diseñadores, traductores y autores.
Saldremos de esta crisis cíclica, pero si nada cambia seguiremos a expensas de los mismo trileros.
Comentarios
Sin embargo, si no fuera por el invento del dinero el capitalismo no habría podido prosperar, eso es un hecho incontestable. Lo que queda es controlarlo para que no se desmande. Por último, los bancos son un instrumento imprescindible en el sistema; no conviene demonizarlos, sino establecer un marco adecuado para su funcionamiento.
Perdón por la extensión, el dinero el algo que me apasiona (en todos los sentidos).
Un abrazo.
Muy bueno.
Slán,
Chesús
Un abrazo.
"Qué miedo esas monedas", como dice Olga. Yo no sé tomar partido, pero creo que este es el miedo más de actualidad; y la presencia o eventualidad de estas monedas en nuestros bolsillos, aprietan el corazón como despojos y miserias que atrás dejamos, después que el mundo haya concocido su momento más oscuro.
En cuanto a Pound, su cruzada contra la usura me parece muy digna y clarividente. Lástima que se echase tan nefastos amigos.
Saludos cordiales.
JLP