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Juan Ramón Jiménez pintado por Sorolla
El Ateneo de Sevilla, unos días antes de sacar a las calles la Cabalgata de Reyes, nos reunió a un tropel de poetas en el salón de un restaurante para presentar y entregarnos, como un juguete anticipado, la antología Homenaje a la velada en honor a Juan Ramón Jiménez celebrada en el Ateneo de Sevilla en marzo de 1912.
Y allí que sale un romance que escribí hace muchos, muchos años, cuando la influencia del de Moguer era tan fuerte en mí. De hecho, los primeros versos que junté eran un remedo (imitatio diría un pedante) de otros del andaluz universal. He aquí mi colaboración en la antología:
REGRESO DE MATALASCAÑAS
Los pinos son de la tarde
pupilas verdes y tristes,
inmensa melancolía
por las carreteras grises.
Ya me clavan su mirada,
ya la dejan después irse
luego de ver en mis ojos
mayor nostalgia indecible.
Soy prisionero de un algo
que en esta tarde revive
entre campos y canciones,
amigos que hablan y ríen
ignorando del poniente
arboledas imposibles,
lágrimas en esa nube
que, roja, al día despide:
roja ya como mis ojos,
y, como mis ojos, triste.
Comentarios
Por cierto, ya se ha convocado el XXX Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez, a ver qué pasa este año.
Un abrazo y agradecida de nuevo por la información.
Un abrazo.
A mi JRJ, todo.
Un fuerte abrazo.
Abrazos.
(PD.: Lo de imitatio puede resultarte pedante, pero yo que trabajo con la literatura latina del Humanismo debo decirla a menudo en mis clases, porque es regla de oro de la composición de esta época).
Que la tarde sigue violeta.
Sergio Astorga